Sabes cuál es tu tipo de piel? De verdad?

Actualizado: 24 de may de 2020


Para triunfar con tu rutina facial es necesario saber qué productos comprar y para ello es fundamental saber qué tipo de piel tenemos. Es el primer paso para el éxito.


Antes de adentrarnos en este tema, debemos saber que no todo es blanco o negro.


En muchos casos, nuestra piel es una combinación de las categorías clásicas y además, la piel puede cambiar a lo largo de nuestras vidas e incluso en periodos cortos de tiempo como ciclos menstruales o periodos de estrés.


¿Qué complejo no? Pues no lo es tanto como parece. Sólo debes identificar algunos elementos clave como: el tamaño del poro, la cantidad de sebo y la respuesta a factores externos. Vamos a analizar las categorías clásicas:



Piel Normal


Benditas sean! Al tocarla se percibe una piel elástica, suave, resistente y ligeramente grasa.

Estas son las típicas personas que te dicen, ''yo no me cuido para nada, puedo usar cualquier crema'' y tienen la piel sana y lisa.

Generalmente han tenido piel grasa en la adolescencia y luego el exceso de grasa ha desaparecido con los años.


Piel seca


Los poros son muy pequeños e incluso a veces invisibles. Tras la limpieza la piel se siente tensa y suplica hidratación. La piel seca puede picar, descamarse, agrietarse y en casos extremos sangrar.

Son sensibles a cambios de humedad por lo que empeoran con ambientes secos con calefacción o aire acondicionado.

La mayoría de las personas presentan piel seca con el envejecimiento ya que con el paso de los años disminuye la producción de sebo.





Piel grasa


Esta piel produce un exceso de sebo.

Si quieres saber si tu piel es grasa prueba limpiarte la cara y no aplicarte nada después. Espera una hora. Si tu piel produce grasa y brilla de manera espontánea, Voilà! Tienes piel grasa.

En estos casos los poros son visibles, están más abiertos. Se parece a la piel de una naranja. El poro es el folículo del pelo, por donde sale el sebo natural.


Estas personas tienen más incidencia a tener puntos negros y acné, pero ojo! piel grasa no es sinónimo de acné ya que éste aparece cuando se acumulan además otros factores.



La producción excesiva de sebo puede ser genética (mayor número de glándulas); también como respuesta a la falta de agua en la piel o a ciertos alimentos, estrés, tabaco, exceso de alcohol y contaminación. Otra causa típica son las alteraciones hormonales.


Es importante analizar todos estos factores e intentar controlar los que dependen de nosotros mismos. En estos casos, es fundamental la ayuda de un profesional.



Piel mixta



Significa que en la cara hay más de un tipo de piel. Existen áreas con piel grasa que en general son la frente, nariz y mentón (zona T) y áreas secas o normales, como las mejillas.

En este caso los poros son sólo visibles en las zonas grasas y los productos que utilizamos deben ser para todo tipo de pieles o tratar las zonas por separado.




Piel sensible


Cualquier tipo de piel además puede ser sensible. Por ejemplo, yo tengo la piel grasa y sensible.


Se dice que cada vez mayor número de pieles se comportan como ‘sensibles’ contabilizando un 70%, o más!


Estas pieles reaccionan con la mayoría de productos cosméticos, cambios de humedad, temperatura e incluso con sólo tocarlas.


Cómo? Aparecen rojeces, descamación, picor, granitos o brotes de acné.


Si al presionar tu mejilla en varios sitios con tu dedo y al levantarlo tu piel está enrojecida, es probable que tengas piel sensible. Si observas venitas en la parte superior de tus mejillas o en los costados de las alas nasales, es probable que tengas piel sensible.




Conclusión


Seguramente ya has podido clasificar tu piel en algún grupo de éstos. Es importante que elijas todos los productos de tu rutina facial acorde a dichas características. Máximo beneficio y mínimo riesgo.


Quieres saber qué ingredientes incorporar en tu rutina?


Atenta, tendremos un post para cada tipo de piel!